The winner takes it all. The loser has to fall.
La "trilogía" conformada por Breaking Bad, Better Call Saul y El Camino es una absoluta obra maestra, por cosas como su narrativa fascinante, su estudio de personajes, la iconicidad que los actores le otorgan a sus personajes y principalmente por lo soberbio de su trabajo estético.
Es la tercera vez que veo esta saga y siempre tiene algo nuevo que ofrecer y cada vez la ves de una manera distinta. La primera vez es la sorpresa, te impactas e incluso te ríes, pero algo te deja tocado. En el segundo visionado dejas de lado lo que te cuentan y te fijas más en como lo cuentan. Pero en la tercera vez, ya te lo sabes todo, conoces a los personajes, te sabes cada frase y cada plano, pero te empiezas a dar cuenta del sentido de todo esto, de las decisiones, los actos, y las consecuencias.
¿Ganadores?
Breaking Bad tiene una estructura clásica, nos recuerda a Scarface (1983), película que Walter ve en una escena con su hijo, dónde un joven ambicioso se convierte en un capo del narcotráfico hasta que vemos su caída. Podemos coger a Tony Montana como un molde con el que Vince Gilligan (creador de Breaking Bad) escribe a Walter y a Jesse. Walter no arranca como Tony Montana, de hecho, al principio de la serie casi parece más bien un personaje de los hermanos Coen, hasta que su ambición si lo convierte en ese criminal despiadado. En cambio Jesse si que empieza como un joven delincuente cuyo ascenso en el mundo criminal lo destroza por dentro hasta no poder soportarlo más.
Si de algo hablan tanto Breaking Bad como Better Call Saul es de personajes que no son lo que parecen: padre de familia que oculta una personalidad oscura y peligrosa, delincuente juvenil con un corazón de oro, sicario implacable que pasa el tiempo con su nieta, narco-empresario frio y calculador pero amable y educado, abogado recto y brillante pero con un odio irracional a su hermano... Y así nos podríamos tirar con todos los personajes.
Pero el personaje más interesante de todos (junto a Jesse, Nacho y Howard) es Jimmy / Saul, un personaje que no deja de girar sobre si mismo, al principio parece alguien divertido, una lagartija de la ley, pero no es más que un payaso triste que no cae bien a nadie. Pero en su serie, nosotros como espectadores ya sabemos como es, ya le conocemos, pero nos vuelven a sorprender mostrándonos que es alguien que se mueve por impulsos emocionales, capaz de hacerlo todo por su hermano (aunque este lo odie) y que haría cualquier cosa por ver feliz a la mujer que ama, aunque como ya dijimos en otro artículo, Jimmy no puede evitar ser Saul.
Así que si, esta saga va de darle la vuelta a sus personajes, por lo que, si en un principio parecen ganadores, solo son un puñado de perdedores.
¿Perdedores?
Ambas series podrán tener muchos villanos: Tuco, Chuck, Hector, Eladio, Jack, y bueno, Todd y Lalo, otros dos personajes con giro, ya que tras su apariencia, tímido y amable (Todd), divertido y colorido (Lalo), se esconden por un lado, un psicópata impredecible, y la autentica personificación de La Parca.
¿Qué estábamos diciendo? Cierto. Pueden haber muchos villanos en esta historia, pero aquellos que convierten la vida de los personajes en una tragedia, son ellos mismos: los problemas de ira de Hank, el ego de Walter, el rencor de Gustavo, etc.
Pero a ver, no todo va a ser tragedia, ya que de manera inesperada, (ojo spoiler de la película El Camino), Jesse logra escapar, teniendo una especie de final feliz. Aunque cuentan que Vince Gilligan quería terminar con Jesse arrestado y fue la mujer de Gilligan quien le dijo que Jesse merecía un final feliz. Y si, era drogadicto, robaba, mató gente, y nunca fue capaz de matar a la unica persona que tenía que matar, que al mismo tiempo, fue la única persona que creyó en el. Porque la relación Walter-Jesse es de lo mejor que se ha escrito en televisión. Un amor-odio que termina con Walter queriendo matar a Jesse al final de Breaking Bad, pero, tras verle destruido (por culpa del propio Walter), decide hacer algo bueno en toda la última temporada, y lo deja marchar.
Jesse tiene una de las mejores escenas de toda la saga: Jesse está esperando a uno de sus amigos (Skinny Pete), y ve un bicho. Jesse lo coge con la mano y lo observa, hasta que lo deja en el suelo de nuevo. Entonces llega su amigo, quien sin dudarlo, aplasta al bicho diciendo:"que p*to asco". Simplemente, una obra maestra de escena.
Ojo, junto a Jesse hay otros personajes que me parecen fascinantes a nivel de escritura, y no hablo de los personajes típicos como Mike, Hank o Kim, hablo de personajes como Howard o Nacho, que pasan de un segundo plano a quedarse grabados en nuestra cabeza de un momento a otro.
En definitiva, esta saga es inagotable y está llena de detalles, tanto narrativos como visuales, que convierten a ambas series en de lo mejor que se ha hecho en televisión.
Para acabar, no os perdáis el video montaje que le dediqué en YouTube a estas series.
Comentarios
Publicar un comentario